Botones voladores
Los “botones voladores” han aterrizado ya en las aplicaciones web, sobre todo en las de contenido multimedia. Son botones que aparecen según el contexto y pueden cambiar de posición, incluso de color y de forma. La idea es conceder todo el poder y todo el control al usuario. Pero, como hemos podido comprobar, a menudo este empeño acaba generando un nuevo problema: el usuario se ve obligado a elegir entre un montón de opciones que no son fundamentales para la operación que quiere llevar a cabo; en definitiva, se ve desbordado por la funcionalidad, y se le exige una atención -que se traduce en tiempo y esfuerzo- absolutamente innecesaria.
Frente a la opción de los “botones voladores” siempre nos queda la del “diseño que se quita de en medio”: sólo los botones que hacen falta y en el momento que hacen falta, siempre siguiendo un patrón lógico. Lo ideal es que el proceso sea tan claro que ni siquiera se vea. Que el usuario simplemente ejecute, y no tenga que pensar “¿y ahora qué se supone que tengo que hacer con todos estos botones dando vueltas a mi alrededor?”
Volvemos a nuestro aforismo favorito: menos es más. Al fin y al cabo, las aplicaciones deberían están pensadas para hacer cosas concretas -las que el usuario necesita- y para hacerlas rápido y bien. ¿O no?
Desafortunadamente, muchas aplicaciones parecen pensadas para hacer “muchas cosas / todas las cosas / cualquier cosa”. Y esta puede ser la raíz del problema, también en el caso de los “botones voladores”.
Deje un comentario