Menos es más también en las presentaciones

Google Presentations ha incorporado nuevas funcionalidades para 2008. Básicamente, son las siguientes:

  • Posibilidad de embeber las presentaciones en cualquier website
  • Importar diapositivas de otras presentaciones
  • Inserción de imágenes mediante “Drag and drop”
  • Cambiar el fondo
  • Reordenamiento fácil de diapositivas

Los cambios acaban de llegar y, como siempre, han generado opiniones encontradas. Algunos creen que la apuesta se dejará sentir en slideshare.net, y que también obligará a Microsoft a mejorar sus aplicaciones de Office. Otros piden que se pueda insertar audio. Muchos creen que esto se podía hacer desde hace años con otros programas (Flash, etc.) y que resulta totalmente arcaico en un mundo donde priman los “vídeo contenidos”…

En cualquier caso, el tema que genera controversia no son las funcionalidades, sino el concepto de PRESENTACIÓN en sí mismo. En muchas ocasiones han sido -y siguen siendo- tan largas y pesadas, que han dado lugar a una amplia teoría de reglas. Merece la pena repasar algunas:

Regla 10/20/30
10 diapositivas
20 puntos en la fuente como mínimo
30 minutos de duración como máximo

Regla del 7×7
No más de 7 líneas de texto por diapositiva
No más de 7 palabras en cada línea

Regla del 3
No más de 3 partes:
(1) Introducción
(2) Discusión
(3) Conclusión

Regla del 20:
Según esta regla, a partir de los 20 minutos la atención de un adulto decae. Por eso, si la presentación no puede llevarse a cabo en 20 minutos, hay que intentar, cada cierto tiempo, cambiar un poco la forma y el fondo para mantener el interés.

Y un apunte que puede ser clave: si la audiencia se da cuenta de que estás leyendo el texto, dejará de hacerte caso, porque son capaces de leerlo antes de que tú lo pronuncies en voz alta. El resultado puede ser una preocupante falta de sintonía.

Como siempre, las reglas están para romperlas con inteligencia. Nunca deben convertirse en límites para lo que necesitamos contar. Nos sirven, eso sí, para reflexionar sobre nuestro trabajo; para localizar los puntos débiles de nuestra presentación y enfatizar los fuertes. Un ejemplo muy sencillo: aumentar el tamaño de la fuente -y, por lo tanto, reducir el contenido- no sólo reconfortará a los miopes del auditorio, sino que nos ayudará a realizar un ejercicio de síntesis. Nos quedaremos con lo más importante, le daremos más relevancia, y nos libraremos de ideas y conceptos prescindibles que no harían más que despistar a nuestro público.

Deje un comentario